Conocé un poco de mi trabajo

📝 Un cuento basado en un accidente ajeno: 'Piedra, papel o tijeras'

 «Piedra, papel o tijeras» Gabriel Castillo Suescún  © Este cuento pertenece al libro «Relatos de una mente desencuadernada».      En una no...

miércoles, 23 de marzo de 2022

📚 'Beatriz y los cuerpos celestes', de Lucía Etxebarria.

La protagonista, Beatriz, que incluso figura en el título del libro, es una chica que, al parecer ya siendo adulta joven, narra gran parte de su adolescencia, haciendo énfasis en cómo su vida ha sido tocada por altibajos emocionales, con más picos bajos que altos. Por momentos se remite a su crianza en una familia disfuncional, cuya madre pretendía aparentar lo contrario, por lo que nunca se separó de su esposo a sabiendas de que no la quería y de que llevaba una doble vida fuera de casa. Beatriz turna la narración entre sus vivencias familiares, las aventuras (apelando a un eufemismo) a las que es arrastrada por su amor imposible en Madrid y el intento fallido de dejar atrás todo aquello viviendo en Edimburgo.

En su vida hay crisis nerviosas y depresivas, desórdenes alimenticios, excesos, descubrimiento del placer sexual en la diversidad y decepciones amorosas (la indiferencia a Mónica, el no poder amar a Cat y la no correspondencia de Ralph) que la hacen retornar al ciclo de los malos hábitos.


Me gustó bastante el estilo de escritura de Lucía Etxebarria. Me identifico con su forma de narrar, pues se asemeja al estilo que imprimo cuando tomo la voz de mis protagonistas. Tiene construcciones literarias bien interesantes. Sin embargo, el libro narrativa y temáticamente tiende a volverse repetitivo después de la mitad. Las cavilaciones de Beatriz derivan en conclusiones similares a otras anteriores. Llega a volverse tedioso en algunos pasajes del nudo de la trama. Aunque hacia el final, cuando devela algunos hechos acaecidos o llevados a cabo por ella, se retoma el interés en la lectura.

Debido a la anterior y a temas personales, me costó terminarlo pronto. Sin embargo, no puedo decir que me disgustó, si bien tampoco me encantó. Tres de cinco está bien para esta lectura.

miércoles, 16 de febrero de 2022

¿Cómo sortear la frustración? 🎬 Reseña: «Frances Ha» (2012), de Noah Baumbach.

¿Frustración? Vi esta película cuando la frustración me sobrepasaba (y a ratos aún lo hace). En consecuencia, agradezco haberla visto en este momento. No pude dejar de pensar en que tantos ámbitos de la vida se agolpan sobre uno, para recordarle que la dedicación, el esfuerzo y las buenas intenciones no son suficientes.



Dando inicio a la trama, nos dispensan una serie de planos cortísimos que nos contextualizan la vida sencilla de dos amigas cuya química es incomparable; sostienen una amistad repleta de complicidad y mutuo entendimiento. No obstante, a medida que la trama avanza, la distancia gana terreno entre ambas. Sophie se involucra en una relación que, para Frances, no tiene futuro. Es simplemente otra más, nada trascendente. Pero las circunstancias le hacen ver lo equivocada que está.

Así, entre la falta que le hace su mejor amiga (e incluso discusiones fuertes cuando se reencuentran en algún sitio), las dificultades económicas (sus ingresos cada vez más reducidos) y los obstáculos frente a lo que quiere dedicarse (la danza), Frances se convierte en una suerte de nómada obligada, que requiere hallar un lugar donde vivir temporalmente, mientras intenta resolver las dificultades que la aquejan.

Durante el segundo acto de la trama, acercándose al clímax, se hace notoria la incomodidad de la protagonista. De hecho, hay diálogos que parecen anodinos, pero dan cuenta de la sensación de no encajar en determinado sitio, con personas muy disímiles a su forma de ser. Ni siquiera viajar resuelve, ni alivia un poco, aquello que la inquieta. Podría decirse que conocer París fue contraproducente, dado el momento por el que pasa. Sin embargo, ella comienza a aceptar su situación actual y actúa en consecuencia.

martes, 15 de febrero de 2022

🎥 Reseña: 'Lunana: Un yak en el aula de clases'.

He notado que no se habla mucho de esta película, que por cierto está nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Internacional, en las redes sociales. De manera que intentaré darle algo de visibilidad.



Si bien la fotografía de esta película es hermosa, especialmente en cuanto a paisajes se refiere, no es osada, sino más bien un tanto convencional. Aunque eso nunca es algo malo per se. La cámara se sitúa en primeros planos cuando se requiere enfatizar en las emociones que el personaje exterioriza y en planos más abiertos cuando se necesita contextualizar. Eso sí, cada encuadre es una delicia, desde mi punto de vista. La narración lleva un ritmo lento y gran parte de la exposición se da a través de diálogos: qué desea y qué no quiere el personaje, en qué condiciones vive y a qué condiciones se enfrentará, entre otros aspectos que se evidencian por medio de conversaciones. Aun así, en ningún momento se me hizo aburrida.

La trama tampoco es demasiado innovadora, ni en su fondo ni en su forma. Sin embargo, se desarrolla en un contexto sociocultural poco conocido para el mundo: un pueblo de Bután al que los avances tecnológicos no han alcanzado (ni siquiera hay luz eléctrica, más allá de intermitentes y cortos momentos que proporciona la energía solar de un sistema deficiente). Ugyen, un joven de la ciudad, es el protagonista. Es profesor, pero no está muy a gusto con su oficio. Tiene como meta, a mediano plazo, migrar y ser cantante en Australia, un país que ofrece más oportunidades para ello. No obstante, sus planes se verán postergados debido a que el gobierno lo traslada para impartir clases en Lunana, el pueblo mencionado. No exentos de haber absorbido algunos aspectos del mundo contemporáneo (saber algunas palabras en inglés, usar envases de gaseosa como recipientes o tener tomacorrientes), las personas de Lunana conservan intactas sus costumbres y no se desviven por lo que sucede más allá de sus fronteras, pese al estado precario de la única escuela que hay y la esporádica escasez alimentaria. En este último aspecto radica gran parte de la importancia de los yaks en la película.

Este filme nos expone la transición de perspectivas frente a las diferentes realidades socioculturales. Cómo un lugar poco poblado y ajeno al dinamismo de las urbes lograr encajar en las querencias de un protagonista que soñaba con comerse el mundo. Cómo el ser humano es capaz de amoldarse a situaciones que antes consideraba aversivas para terminar tomándoles aprecio: una vida pausada, conversaciones fuera de pantallas y teclados, ausencia total de señal móvil, música en vivo sin dispositivos como intermediarios e historias contadas al calor de la hoguera o de un buen plato de comida típica, como en tiempos primitivos. Asimismo, los pobladores de Lunana, especialmente los niños a quienes Ugyen enseña, se acostumbran a la presencia de él, lo acogen, lo hacen parte de ellos. «Debemos respetar a los maestros, porque pueden tocar nuestro futuro», asevera el jefe del pueblo.

lunes, 14 de febrero de 2022

📚 Reseña: «La nada cotidiana», de Zoé Valdés

Haciendo uso de una narración en primera persona, irreverente e impúdica, Patria —o Yocandra, como ella se rebautizó a sí misma—, protagonista de esta corta novela, nos comparte detalles de su vida en la Cuba posterior a la Revolución. Desde su nacimiento, tuvo una estrecha relación con la historia reciente de su país. Su madre aseguraba que cuando estaba a punto de dar a luz, el Che en persona le puso una bandera de Cuba en la barriga. De ahí que su padre le asignara el nombre Patria.




Sin embargo, a medida que transcurre su relato, nos deja entrever su inconformidad e impotencia con las dinámicas sociopolíticas actuales de su tierra. Constantemente, hace referencia a las interrupciones en el servicio de luz, a los canjes para adquirir un producto que de otra forma no podría, al trabajo en el que sus opiniones y posibilidades están limitadas y a la emigración de las personas más allegadas.

No se plantea huir, pero extraña a quienes lo hicieron. Parece sentir la inminencia de un cambio, no en su vida, sino en la de todos su coterráneos. Entretanto, se limita a disfrutar de la compañía de sus amantes, de los libros que puede conseguir y de los paseos casi obligatorios en bicicleta, el único medio de transporte asequible para ella. 

lunes, 31 de enero de 2022

📚 Reseña: «Té al opio», de Bianca Tam.

Si bien como literatura no me parece una obra maestra en su forma, le doy una calificación 4 de 5 por el nivel de detalle con el que Bianca narra una vida digna de una película al estilo de 'El último emperador'. Se trata de una autobiografía novelada cuya protagonista es la misma autora, que no se guarda casi nada. Aunque vaya uno a saber qué secretos no se atrevió a develar, pese a todo lo que sí hizo público en este libro. Impúdica, independiente y agradecida, ella nos comparte los momentos álgidos de su agitada experiencia vital.



Bianca Tam, aún siendo adolescente y renunciando a sus privilegios de familia noble, decide casarse con Tam, un hombre chino aspirante a soldado, cuyo destino es defender a su patria de la invasión nipona en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. De allí en adelante, Bianca, siendo madre joven y viviendo en un país cuya cultura no logra interiorizar completamente, presencia lo que contadísimas personas pueden contar en su colección de anécdotas: los horrores de la guerra, el temor de las avanzadas que se acercan paulatinamente al sitio donde se refugia, la corrupción de altos mandos, políticos y comerciantes, el ambiente entre drogas y reuniones más o menos clandestinas, los negocios ilícitos, el espionaje político y militar e incluso la prisión a la espera de ser ejecutada por alta traición.

Bianca fue una mujer que, sin renunciar al amor, nunca se resistió a los placeres de la piel ni soportó estar en un solo lugar, junto a una única persona, durante tiempo indefinido. Se casó varias veces y tuvo nueve hijos en total. Vivió las penurias de la escasez y la extravagancia de los lujos (incluso trabajó para Christian Dior y posteriormente fundó su propio negocio de modas). Lo tuvo todo y lo perdió, no una sino varias veces.

Definitivamente, un libro que vale la pena leer alguna vez en la vida.

viernes, 7 de enero de 2022

📝 Un relato propio, titulado: 'Una ocasión especial'.

Relato: «Una ocasión especial».
Autor: Gabriel Castillo Suescún.
Para el concurso: #cuentosdenavidad.





El rechinar de su silla mecedora se mezclaba con las risas y los correteos sobre la madera crujiente de la vieja casa familiar. Un santuario rústico que se había destinado exclusivamente a las reuniones desde que murió su esposa. Voces que pedían un poco de calma eran ignoradas. «Ojo se caen por estar brinconeando», reprendía Astrid, la mayor de sus hijas. «Cuidado con abrir los regalos, que los estoy vigilando», advertía Emilia, la menor. Los nietos, ni mermaban el ruido, ni la velocidad de sus movimientos. Los adultos, alrededor de la mesa, se movían frenéticamente de aquí para allá, culminando los preparativos para recibir la Navidad como era debido: en familia; ante un buen plato de comida casera y una copa rebosante de algún vino que se había reservado para una ocasión especial, como siempre lo fue esta. Se mecía en su plenitud, viéndolos estar y ser y sentirse unidos. ¿No era eso lo que añoraba Olga en vida? Tuvo que irse para saber que se había hecho su voluntad. Quizá los observaba desde algún lugar etéreo y más o menos distante.

Estaba todo listo, por fin. Los niños habían cesado el ruido y estaban sentados, todos juntos. Sus hijos lo ayudaron a caminar, sin que él permitiese que le extrajeran su bastón de las manos, hasta la mesa. Acercaron luego la silla mecedora y, así, don Jacobo encabezó la comitiva. Los hijos levantaron las copas en aras de brindar. Él hizo lo propio. Los niños, solícitos, observaban la escena con curiosidad. Chocaron los vidrios y libaron sus copas. Él libó también. Y bebió un trago largo y dos y tres. Entornó los ojos mientras lo hacía, luego los cerró con fuerza, sintiendo el calor del licor rozando el esófago. Cuando abrió los párpados, se encontraba sentado frente a la esquina donde se suponía que debía de estar el arbolito lleno de luces, sobre un séquito de regalos. El silencio era inmenso, totalitario. En la mesa no había más que dos sillas, que lo esperaban. Una para él y otra para esa parte del pasado que se negaba a olvidar.

lunes, 3 de enero de 2022

📚 Reseña: 'Algún día, hoy', de Ángela Becerra.


Una mezcla satisfactoria entre historia y ficción.

Betsabé Espinal fue una mujer antioqueña que marcó un hito en la década de 1920, debido a que lideró la primera huelga llevada a cabo por mujeres obreras en Colombia. En una región extremadamente conservadora, como lo ha sido Antioquia, Betsabé entendió que el statu quo solo servía para oprimir a las personas desfavorecidas y enriquecer cada vez más a quienes ya tenían más de lo que podían gastar en vida; pero en especial para oprimir y desdeñar a las mujeres pobres, a las que no tenían más remedio que trabajar para sobrevivir, a las que no accedían a casarse por obligación o presión social o a las que, por una u otra razón, terminaban siendo mujeres solitarias, bien fuera por decisión, separaciones o viudez.



Fuera del episodio de la huelga en 1920 y, más de una década después, la trágica muerte de Betsabé Espinal, al parecer no se tienen más registros sobre su vida. Y allí es donde entra Ángela Becerra, que a través de subtramas y pasajes tocados por un realismo mágico digno de los escenarios en que se desarrolla la trama, nos cuenta la historia que imaginó para completar todo aquello que se desconoce sobre la gran Betsabé.

Así pues, aquí nos encontraremos con una madre que poco a poco fue perdiendo la cordura, una familia adinerada y déspota que acogió de mal gusto a nuestra protagonista, una hermana no de sangre que fue su polo a tierra, un amor que llegó obligado por sus padres desde la lejana Francia y muchos personajes antioqueños que existieron en diferentes tiempos, pero que Ángela obligó, de forma magistral, a que coincidieran en esta novela: Débora Arango, Cosiaca, León de Greiff, Epifanio Mejía, entre otros.

Definitivamente, por ser un libro que se desarrolla en la ciudad donde nací y crecí, y por su calidad literaria y narrativa, al terminarlo supe que entraría entre mis favoritos.

Libro publicado por Editorial Planeta / Planeta de Libros Colombia.